jueves, 16 de febrero de 2012

Los mayas: un poco de historia y su mitologia

Dibujos de nobles mayas en un mural de Chinchen Itzá (México).

 Casi todos los especialistas consideran la civilización maya como la más importante entre las precolombinas, ya que por lo que sabemos fue la única plenamente alfabetizada, gracias a un sistema completo de escritura jeroglífica que sólo en tiempos muy recientes ha empezado a ser descifrado en parte. Disponian de diversos adelantos culturales, como los ya citados calendarios o su avanzado sistema númerico, que incluia nada menos que el concepto del cero. Sus pirámides son famosas y nos ofrecen referencias de la asombrosa habilidad de sus constructores y de sus no menos interesantes fines astronómicos. Tal es el caso de la de Chichen Itzá, bautizada por los españoles como el castillo, donde todos los equinoccios de primavera se puede observar el descenso de los cielos a la tierra de la gran serpiente emplumada Kukulkán gracias a un fascinante juego de luces y sombras sobre sus escaleras a partir de las tres de la tarde. En los equinoccios de otoño, el mismo juego devuelve al cielo a Kukulkán. Maestros también en el arte del tallado en relieve de la piedra y la madera así como en pinturas murales y modelado de estuco, el material más precioso para los mayas fue el jade, pulido y esculpido hasta grados de increible perfección.



Máscara teotihuacana. Museo del Templo Mayor. México D.F

Desde que en el decenio de 1840 aparecieran las primeras descripciones de sus ciudades en ruinas. Nadie sabe por qué se desmoronó su cultura, si bien se han apuntado causas diversas: desde una serie continuada de malas cosechas hasta una sucesión de guerras funestas con sus vecinos... ¡Pasando incluso por la influencia del fenómeno metereológico conocido por el niño! La arqueología indica que aparecieron como pueblo diferenciado... (Hacer click abajo en leer más para seguir viendo este artículo)



por vez primera en el sur del valle de México hacia el año A.C 2500, asentándose en torno a tres lugares muy concretos: península de Yucatán, en el norte de lo que en la actualidad es Guatemala y Belice, y en la zona que abarca desde la hoy tristemente conocida region mexicana de Chiapas hasta la mitad occidental del Salvador. Sus maestros civilizadores habrían sido los Olmecas, y se define como su período más brillante el de los años que transcurren entre el 300 y el 900 d.C.; aunque sus características propias quedarían netamente definidas a partir del 600. A finales del siglo X fueron sojuzgados por los toltecas, que importaron nuevas divinidades como la serpiente emplumada- la que los mayas llamarían Kukulkán, y los aztecas, más tarde, Quetzalcóatl-. Hacia el siglo XII, los mayas se desperdigaron en reinos independientes, los más fuertes de los cuales fueron los Quiché y los Cakchiqueles. Cuando llegaron los españoles, apenas existian algunas pequeñas ciudades-estados, rivales entre sí (cuando Pedro de Alvarado inició la conquista de las tierras altas de Guatemala, los Cakchiqueles se aliaron con él para luchar contra los quichés. No obstante su decadencia, se defendieron con valor y de hecho, los conquistadores no pudieron establecer una base permanente en el Yucatán antes del año 1542.

(...)En la actualidad contamos con tres fuentes escritas básicas para acercarnos a la rica mitología maya: el Chilam Balam del Yucatán (una serie de libros que incluyen sucesos históricos, canciones, profecías y detalles rituales), los Anales de los Cakchiqueles (que narran la historia de esta tribu) y, por supuesto, el más conocido de todos los volúmenes compilatorios de mitos en la región, el legendario Popol Vuh (la colección de leyendas y creencias quiché que data en su versión escrita más antigua del siglo XVI (...), pero la mayor parte de sus traducciones originales  se perdieron o fueron destruidas  con celo digno de mejor causa al ser tachadas como obras "de inspiración demoníaca".

Por lo que sabemos, los mayas dividian el universo en tres niveles: un inframundo de nueve estratos, un mundo intermedio habitado por los seres humanos y un mundo superior y celestial sostenido por cuatro dioses llamados Bacabs. Los tres niveles estaban conectados entre sí por un colosal árbol que permitía a los dioses y a las almas de los muertos subir y bajar de nivel. (...) Todas las cosas materiales estaban impregnadas de una esencia espiritual que se manifestaba constantemente en toda la naturaleza: desde las montañas hasta el maíz, desde la sangre humana hasta el cielo sobre sus cabezas.



Itzamná


Cada divinidad disponía de múltiples títulos y se podía representar con aspectos diferentes; además muchas deidades poseían equivalentes del sexo opuesto e incluso manifestaciones infernales. En el Ritual de los Bacabs, un documento que data del siglo XVIII se citan nada menos que 166 dioses (...) Entre ellos, el principal era tal vez Itzamná (traducible como Casa del Lagarto), el Supremo Creador  y Protector de la escritura y el aprendizaje, normalmente representado como un anciano. Su cónyuge era la también anciana Ix Chel (la señora arco iris) que amparaba a parteras y curanderas y poseía grandes conocimientos sobre el arte de la elaboración de tejidos y la confeccion de ropa con ellos. Chac (o los cuatro dioses Chac, según otra tradición) era el encargado de la lluvia y el rayo y, por tanto, uno de los más venerados a la hora de solicitar su concurso para fertilizar la tierra; en sus representaciones suele empuñar serpientes y hachas que no son otra cosa sino símbolos de su poder sobre truenos y rayos. Otra divinidad importante para la supervivencia del pueblo era el dios del maíz, Ah Mun, encargado de asegurar que nunca faltara el preciado alimento. El dios de la muerte está representado por un esqueleto y se llama Yum Cimih o Señor de la Muerte, por otro nombre Cizin, que significa "el flatulento". El dios del Sol era Kinich Ahau (el Verdadero Rostro del Sol), que podía aparecer con aspecto de joven o de viejo segun la hora del día  en que se dejara ver y que adoptaba la forma del dios jaguar cuando viajaba por los infiernos El más conocido  y popular de todos era Kukulkán.

Muchos de estos dioses aparecen en el Popol Vuh, literalmente El Libro de la Comunidad, considerado como la auténtica Biblia de los mayas y, por tanto, de lectura obligada para todo aquel que pretenda acercarse en serio a su cultura. (...)

La creación del mundo



Quetzalcóatl


Así pues la primera parte del libro sagrado describe cómo los dioses crearon y dieron forma al mundo y a sus habitantes a partir del universo primordial. (...) Las dos deidades principales son Quetzalcóatl, enroscado en sus relucionentes plumas verdes y azules, y Huracán o creador del Cielo. El Creador y el Formador llegan al acuerdo de aunar fuerzas para construir el mundo, con todas sus criaturas. Gracias a sus palabras (el mágico poder del Verbo), nacen como por encanto la tierra, las montañas, los bosques y los animales. (...)

Las primeras personas son modeladas con barro y animadas por el hálito divino. Y, en efecto, hablaban y se les entendia pero lo que decian no tenia ningún sentido. Además su cuerpo no era gran cosa, sino más bien frágil y mal conformado y se deshacía con facilidad. Irritadas, las deidades destruyen esta raza huera y estéril y meditan cómo fabricar otra mejor. Al fin, deciden utilizar los vegetales. Crean a los hombres a partir de la madera de los árboles, y a las mujeres, a partir de los juncos. Esta vez parece que la cosa marcha: estas personas hablan bien, se relacionan con acierto entre sí. y se multiplican sin problema; pueblan el mundo poco a poco. Pero pronto queda claro  que se trata de seres anodinos y de rostro inexpresivo,sin "sangre en las venas". Y lo peor es que no reconocen, ni respetan, ni veneran a sus creadores. Más furiosos que antes, los dioses les envían un castigo terrible: un diluvio que ahoga a casi todos ellos, seguido de un ejército de demonios encargados de rematar a los supervivientes. A pesar de tanta calamidad, unos pocos logran salvarse merced a su habilidad para refugiarse entre las copas de los árboles más altos en las junglas americanas. Con el tiempo involucionan hasta  transformarse en los actuales monos selváticos. (...)



Dibujos: Cascarín (Deviantart) Web Láminas de fotos y dibujos


Tras darle muchas vueltas, encuentran el material ideal para elaborar  la obra maestra de su creación: el maíz. El origen mítico de esta planta, sagrada a la vez que básica en los usos alimenticios de la región, se encuentra en una montaña mágica en la que crecen las semilllas y los frutos de todo tipo. El Creador y el Formador ordenan a cuatro animales (la zorra, el coyote, el papagayo y el cuervo) que les lleven las cantidades necesarias de maíz para que  la vieja diosa Xmucané pueda molerlas y convertirlas en la harina mística a partir de la cual podrán modelarse los primeros cuatro hombres que prosperarán, estos sí, en el mundo. Una de las diferencias de los hombres de maiz frente a los hombres de madera es su gran conocimiento y entendimiento de las cosas, lo que les anima a dar las gracias como es debido a sus creadores. Sin embargo, hay un pequeño detalle que habia pasado inadvertido a estos últimos y es que los seres humanos saben tanto que pueden ver en todas las direcciones, a traves de la Tierra y del Cielo, hasta los límites del universo. Los dioses comprenden entonces que han generado unas criaturas demasiado parecidas a ellos mismos y que, por tanto, es preciso reducir sus capacidades, "astillar su visión". Lo hacen con su aliento divino, que extiende una neblina mágica sobre los ojos de los primeros hombres de tal forma que a partir de entonces sólo pueden ver con claridad aquello que está cerca. Para compensarles de la pérdida de la omnisciencia que les ha dejado miopes, crean cuatro bellas compañeras para ellos. Y de esas cuatro parejas arrancan los primeros linajes, que crecieron hasta convertirse en el muy poderoso y orgulloso pueblo maya (...)

Dibujos: Cascarín (Deviantart)
El Chilam Balam

Los libros del Chilam Balam reúnen antiguos manuscritos indígenas de la zona de Yucatán. Son tres volúmenes que toman sus nombres, respectivamente  de las ciudades de Chumayel, Tizimin y Maní y comparten pasajes comunes con la mitologia azteca de la creación. Aqui aparecen los Bacabs, descritos como cuatro dioses hermanos encargados de sostener el universo desde cada uno de los puntos cardinales para eviar que se venga abajo. Algunos especialistas apuntan que en realidad  se trata de un solo y antiguo dios maya, conocido como Pauahtun: un anciano de cuádruple naturaleza que podría personificar a las montañas en las que se apoya el cielo en los cuatro ángulos del mundo maya.

En estos libros se ofrece nuevos relatos sobre el Diluvio, que se presenta como un hecho importante en la creación porque de él surge el mundo actual. (...)

En algunas versiones también se da cuenta de la muerte del gran caimán conocido como Itzam Cab Ain, el Gigantesco Pez Caimán de Tierra que debe su nombre a que soporta toda la tierra sobre sus espaldas  (los antiguos orientales aseguraban que era una tortuga de proporciones cósmicas la que aguantaba semejante carga, mientras que los griegos personificaban a Atlas para encargarse de esta tarea),como causa directa del Diluvio. (...)Además se afirma que después de las lluvias y las inundaciones, se plantaron cinco grandes árboles (uno en cada uno de los cuatro puntos cardinales, y el quinto en el centro de la Tierra) para sostener el cielo. ¡De nuevo el árbol como elemento estructurador del universo! En las tres crónicas, estos árboles cósmicos se asocian con diferentes pájaros y colores.

La creación y el Arbol Cósmico



Articulo extraido del libo "Antiguos Mitos Americanos" de Pedro Pablo G. May. Acento Editorial, 1998