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miércoles, 5 de agosto de 2015

La 432 Hz, Matemática y geometría. Parte 1

Anteriormente publicamos en nuestra cuenta de facebook “tras la senda de los ancestros” un artículo que trata sobre el polémico tema de la afinación en La=432Hz frente al estandarizado La=440Hz. Cometí un error al compartir ese artículo ya que copié mal el enlace, en ese artículo la información es turbia e incompleta. Por ello hemos escrito este artículo basado en la información que hemos ido estudiando y contrastado con nuestra experiencia.

No se trata de imponer ni de incitar a un reajuste en la afinación sino más bien de informar y alentar al lector a que haga sus pruebas y sobre todo, si así lo cree conveniente, investigar.

Antes de presentar el artículo en sí me gustaría escribir un poco desde nuestra propia experiencia.





¿Afinación La=440Hz, por qué?

La primera pregunta que nos hicimos a nosotros mismos fue esta y surgió a la hora de estudiar la afinación de los instrumentos musicales que construimos. ¿Porqué afinar partiendo de la nota diapasón La=440Hz? En el año en 1955 se estandarizó esta afinación. Lejos de pensar en conspiraciones lo más lógico fue preguntarnos ¿Y en el pasado, en que frecuencia afinaban la nota diapasón La? Encontramos que hubo muchas variaciones, desde más allá del 440 Hz actual hasta menos aún que el tan polémico 432 Hz.

Nuestras primeras flautas las afinamos partiendo del La=440Hz, al tocar había algo que no nos cuadraba, no nos gustaba el sonido.

Pasamos a nuestros instrumentos de cuerda, al afinar nuestras guitarras partiendo del La=432Hz los acordes nos sonaban más “plenos”, con unas cadencias en armónicos mucha más ricas que tocados esos mismos acordes partiendo del La=440Hz. Uno puede pensar que son unos cuantos Hz de diferencia pero en el cálculo de los intervalos que conforman la escala musical diatónica rige una armonía precisa y calculada, no al azar sino basada en la geometría. Geo-tierra , metría ciencia de medir, ciencia que estudia las proporciones.

¿Qué sienten ustedes? Nos gustaría saber, que nos dijeran que sienten al afinar sus instrumentos partiendo del La 432Hz. No se trata de imponer, pues lo impuesto no es sano ni verdadero, se trata de ahondar, de investigar y experimentar.



La=432Hz y lo “new age”



Bueno, nada más tienen que buscar por la web sobre este tema de la afinación y se encontraran un buen número de páginas cuya base son “el fomentar” lo new age: sanacion a través del sonido,. La falacia esotérica y la espiritualidad en cuotas. Mezclan información y aseguran haber encontrado una fórmula para la armonización, se puede consultar por ejemplo sobre el “solfeggio”, vinculaciones de los chakras con determinadas notas musicales augurando que con solo tocarlas se armonizan los canales. En fin, ¿Asombra que la música tenga tanto poder, asombra que sea esta curativa y afecte a las emociones? Esto es sabido desde antaño y sobre todo cada uno de nosotros puede constatarlo en sí mismo. Pero hablar de chakras, curaciones, limpiezas, ect ect... es irse por las ramas ya que este no es un tema para tomarlo tan a la ligera. La mayoría de las páginas que hablan y pregonan sobre ello con tanta libertad no suelen tener fines altruistas y la información que ofrecen está henchida de espiritualidad bobalicona. 

La=432Hz en el pasado. 

Es necesario ahondar, remontarse lo más que uno pueda en el pasado, hemos leído que ya los egipcios afinaban sus instrumentos en esta afinación ¿Pero como comprobarlo hoy día? La información de este tipo es interesante pero no la podemos asegurar; bien podría ser ya que en aquellas épocas existía una sabiduría muy avanzada. La afinación La 432Hz/Do 256Hz  tiene sus antecedentes en los considerados padres de la acústica moderna los físicos Joseph Sauveur. (La Flèche, 1653-París, 1716) y Ernst Chladni (1653-1756, Alemanía), los cuales indicaban un tipo de afinación - llamada scientific pitch o afinación científica- que establece que el Do es de 256Hz  quedando un La en 430,54Hz. Verdi afinaba el La en 432HZ, nos estamos informando acerca de ello. 
Poco a poco iremos colgando los datos que encontremos para dar un poco de luz a este tema tan apasionante e importante de la afinación.



El amor por el conocimiento

Conocer es buscar, un incesante ahondar. Preguntarse a uno mismo y errar, porque el error es necesario cuando es localizado. Buscar sin obcecarse, con el ansia de saber no para fomentar la vanidad sino para incrementar la comprensión.

Dudar de aquellas páginas que os aseguran y os tratan de vender un producto masticado. Busquen siempre el origen de lo que estén investigando.



Conclusión

Este artículo no puede tener fin, se irá corrigiendo, aumentando, ya que el conocer es un camino que nunca se termina.



A continuación os dejamos un artículo que hemos confeccionado a partir de varios escritos publicados en la página web titulada Retorno Maya, cuyo autor Guillermo Hernández Barbosa nos explica la importancia de la afinación de los instrumentos musicales en las notas diapasón La 432 - Do 512 Htz. Son extractos de varios artículos que el mismo autor se encargó de escribir a raíz de toda la polémica suscitada en torno a este tema. Consideramos este texto de suma importancia ya que la página web Retorno Maya ya no se encuentra disponible desde hace algún tiempo. A lo largo de los años hemos ido guardando de ella artículos que aquí compartimos en un resumen muy explicativo.


"Todos los grandes maestros clásicos y los sabios geómetras del pasado lo sabían; lo supieron siempre los templarios y por ello se esmeraron en ser estudiosos de la metalurgia, para lograr el temple de las aleaciones de manera perfecta, de tal manera que las campanas de cada iglesia y catedral sirvieran se diapasones de referencia para los músicos, quienes junto con los arquitectos y los canteros eran los consentidos de la sociedad medieval y neoburguesa. Ellos sabían que si la música estaba afinada en el registro natural, la gente, por más embriagada y oprimida que estuviese no olvidaría lo esencial del por qué y el para qué estamos aquí. Por lo mismo fueron perseguidos, diezmados, masacrados y luego ya en época reciente, fue desconfigurada la manera de afinar los instrumentos, de tal manera que las frecuencias musicales no correspondan al formato de nuestro código universal de vida y por tanto, la música sólo tenga efecto placebo o de simple entretenimiento.
Cualquier escala musical lo primero que tiene que respetar son las leyes de la física y se podrá decir lo que se quiera y argumentar lo que se quiera, que si se trata de FRECUENCIAS DE RESONANCIA, por Ley natural y divina deben ajustarse a las matemáticas fractales de la Creación y ello implica el respeto por las proporciones y eso lo sabían los sabios y matemáticos geómetras del pasado, quizá por ello aprendimos con Thoth (Hermes trimegisto), con Pitágoras, con Platón, con Vitruvio, con Leonardo de Pizza, para solo nombrar a aquellos que no podemos contradecir no porque estén muertos, sino porque expresaron verdades universales con modelos matemáticos, fractales y de geometría sagrada, pues son ellos con quienes en la cultura occidental aprendimos de estas artes.


El ADN es una cuadratura de frecuencias de resonancia, asociada indefectiblemente al período orbital de la tierra, así que es significativo, de suma importancia, el módulo de Tiempo planetario que nos enseñaron los instructores maya: la tierra es un instrumento que junto a otros ejecuta un movimiento musical, como en una sinfonía, en lo que para ella representa 5.125,36 giros orbitales, que pasa a ser la cifra significativa para el tzol (el astro Sol); Observad las tres primeras o cifras más significativas del número anterior, las cuales he resaltado y subrayado, pues para la tierra, 512 es la Frecuencia del DO natural, es decir la nota del tzol, del Do-mingo por si alguien no sabe de dónde viene la palabreja.
Cuando el DO natural que es la nota asociada al astro tzol es de 512, entonces por fractales y proporciones de la matemática sagrada, es decir de la física, se establece el rango de frecuencia con el cual se sintoniza el oído humano de manera preponderante: de 256 a 512, con notas Do en cada extremo. ¿Considerarías importante que 16 x 16 = 256? ¿Y que 16 x 32 = 512? De donde la cuarta parte de 512 es 64 que a su vez es 8 x 8, siendo 512 = 8x8x8, el cubo del ocho donde se madeja el ADN-ADM, en un cubo donde cada cara es un cuadro de ajedrez donde se inscribe el Hombre de Vitruvio. ¿Y Qué crees que es el 64 sino los codones de ADN-ADM correspondientes a los 64 hexagramas del I Ching para ser colocados en un tablero de ajedrez, como lo explicó Martin Schönberger, premio Nobel en bioquímica en 1.973?



 Pues lo que estoy diciendo es que la escala musical siempre respeta la proporción sagrada y es por ello que los intervalos de cinco de las seis notas restantes diferentes al DO, están dados en función de diez y seis-avos (Re 288; Mi 320; Sol 384; La 432; Si 480) y la que queda faltando es el FA, no por casualidad la nota del Plexo Cardíaco, la que se sale de la proporción cuadrangular para modular a una proporción triangular y corresponde a 342 hertz (512 x 2/3 = 341,333; la velocidad del sonido en el aire en metros por segundo) y definiendo el Fa# en 364 = 512 x 91/128, pero donde 128 es el duplo de 64 y mitad de 256 y como si fuera poco, 91 es 7 x 13 (los escalones de la pirámide de Chichén Itzá en cada rumbo, para un total de 364 escalones). Observa la frecuencia a la que corresponde el RE pitagórico, es de 288 hertz, el doble de 144 y el cuádruple de 72 y por tanto, estas frecuencias también son notas Re en octavas contiguas más graves. Esta nota se llama RE porque hace re-sonar el DO anterior, el de la base de la pirámide, que en Egipto no es nada casual que mida 144 Unidades Maya de Medida de altura, mientras que el lado de la base es de 216 de esas unidades maya de longitud; pero 216 es el triple de 72 y la mitad de 432 que corresponde ya al LA de la escala pitagórica. Esto es aplicación de la Geometría y la Matemática Sagrada, pero no todo aquel que usa los símbolos es porque los respeta.
Cuando tenemos 256 del Do natural pitagórico, medio tono abajo encontramos la nota Si que corresponde a 256 – 16 = 240 Hertz (256 x 15/16); mientras que el La anterior al Si de 240, esta dado por los 54/64 x 256 = 216 (6x6x6, el cubo perfecto), lo cual es coherente dado que 240 y 216 son la mitad de 480 y 432 respectivamente del Si y del La en la siguiente octava
64; 128; 256; 512; 1024, no son entelequias, además de ser dominantes en la matemática de los ordenadores, son cifras moduladoras entre el tzol (Sol) y la tierra; me explico con lo maya: cuando en la tierra suena un Do de 64 hertz, en el tzol se ha emitido de 65; cuando en la tierra el cuenco se afina en 256 es porque el cuenco que llamamos tzol está afinado en 260 que no por casualidad es la cifra clave del calendario sagrado maya, que por algo se denomina TZOLkin; pues como casi nadie lo sabe, el Ecuador Solar, sintoniza a todos los planetas que giran en su eclíptica a partir de esta frecuencia.
Los intervalos en la escala pitagórica para el rango entre 256 a 512 y de éste a 1.024 hertz, nunca superan los 32 y los 64 hertz entre tonos.
No son los elementos separados los que tienen armonía, son las proporciones entre ellos las que establecen la armonía y por tanto, las leyes de la estética” enseñaban los que de eso sabían y en este caso a esas proporciones se les denomina intervalos.




El primer tratado matemático que entregaron los Mayas en esta tierra fue la Geometría sagrada en tiempos ya inmemoriales, un derivado de ella es la estructura de lo que fue entregado como el “I Ching”, ya hace unos 8.000 años conteniendo los 8 trigramas básicos que se recombinan consigo mismos y dan origen a los 64 hexagramas, que en realidad corresponden a los 64 codones o letras del abecedario de la vida biológica, escrita en el libro sagrado de los seres vivos llamado el adn; al ser este un código de Luz , lo que está escrito en él hay que leerlo con luz, es decir, con los ocho colores del espectro de la luz y que tecnológicamente es posible hacerlo con las ocho posiciones de bites con que operan los ordenadores con su código binario, que no por casualidad fue desarrollado siguiendo las pautas de las líneas enteras y partidas del “I Ching” por un señor llamado Leibnitz por allá en 1.679. Es decir, que la música de la energía que somos está cifrada como un código maestro cuya memoria se guarda en pequeñísimas celdillas de memoria de 512 bites (8x8x8), pero al ser energía luminosa, necesariamente se hace no sin la impronta que nos entrega el Tzol, ese bello astro que nos "alumbra" y gracias al cual se mantiene la vida en este planeta. Pitágoras dijo que la frecuencia del río de la energía solar llega a nosotros manifestada por la nota Do , razón por la cual en el idioma íbero llegó a llamársele Domingo al día del tzol (en inglés sun-day, día del sol), pero al ser el tzol el astro que nos entrega la energía de la madre galáctica (vía láctea) lo escribe en el adn en el formato de su escala musical preferida, la del Do de 512 hertz o vibraciones por segundo, con lo cual el Do de la escala inmediatamente inferior es la mitad (256) y el de la siguiente 128, seguido de otro Do de 64 hertz, 32, 16, 8, 4, 2 y 1, casi todos inaudibles para nosotros por su gravedad tonal.


Si a partir del Do de 512 vibraciones queremos encontrar los intervalos de la escala musical, es decir, los armónicos de la nota fundamental que nos entrega el todo galáctico y universal como música de las esferas, será cuestión de multiplicar por factores inversos de 16, 32, 64 y 128 para la mayoría de las notas musicales y por dos tercios de 512 para la nota Fa que es la asociada al corazón. Cuando tocamos música afinada en la escala correcta que lo es por ser la que armoniza con las Leyes de Creación, entonces nos convertimos en co-creadores de nosotros mismos, logrando transformaciones armoniosas y acordes al patrón de diseño original que es de orden Divino, es decir, nos hacemos artistas por naturaleza y nuestra evolución seguirá esas mismas pautas; por el contrario, si hacemos música de cualquier manera y no sintonizamos nuestro cuerpo con las notas fundamentales, ¿Qué podemos pretender construir? por supuesto que disonancias o cuanto menos, podremos divertirnos y apaciguar nuestros sentidos, pero nada ocurrirá con los folios de la memoria evolutiva que al no recibir las claves apropiadas no se abren para nosotros. Un cuerpo que no reproduce los patrones estéticos originales es un cuerpo que no es una caja de resonancia y por lo tanto es un cuerpo disonante y ello tiene sus consecuencias energéticas, emocionales, mentales y por tanto será un cuerpo enfermo. así que es menester afinar nuestro cuerpo para que la música que de él sale sea armoniosa.


Cuando se afina a partir de un LA de 440 hertz, el Do resultante es de aproximadamente 502 hertz (corregimos, son 523 Hertz), que no es la nota del Tzol y con ello no solo se adormecen los sentidos, sino que el adn ya no nos entregará sus archivos y esa es una de las causas del por qué no recordamos lo que somos, ni mucho menos vamos a recordar para qué vinimos a este planeta.
Es menester que las grandes obras musicales sean ejecutadas nuevamente en la escala natural en la que fueron creadas; los grandes creadores de la música clásica nacieron con su oído afinado y conectado a la fuente natural de la Creación, por ello pudieron bajar tales partituras desde las dimensiones superiores, para que nos sirvieran de armonizadores en un mundo cada vez más disonante y su música se la entregaron a la Humanidad, es nuestro derecho exigir, que las sinfónicas vuelvan a tocar a los clásicos con sus instrumentos en la afinación correcta, que fue variada en los últimos tiempos y puesta en la falsa referencia del LA de 440 hertz que se convirtió en norma y en dogma general. ¿Por qué creen que ya casi no doblan las campanas de las antiguas catedrales? para que la gente no se sintonice con sus vibraciones, pues fueron afinadas en las notas correctas por los señores del temple que eran quienes conocían las técnicas de la metalurgia pero que a su vez eran pitagóricos por conocimiento.
512 = 8x8x8, el cubo del ocho (estructura y memoria resonantes). Si 512 lo multiplicas sucesivamente por: 8/16; 17/32; 9/16; 19/32; 10/16; 2/3; 91/128; 12/16; 51/64; 27/32; 57/64; 15/16 y por 16/16 (observad los denominadores con la serie 2n), obtienes la escala cromática musical pitagórica perfecta (de trece notas con doce semitonos: Do6, Do#, Re, Re#, Mi, Fa, Fa#, Sol, Sol#, La, La#, Si, Do7), la que reproduce la física acústica a partir del DO de 512 hertz. ¿Y de dónde sale el 512 hertz? Es la resonancia del tzol escuchada desde la tierra, desde donde el ciclo de 5.200 tun de 360 días equivale a 5.125,36 períodos orbitales de 365,242 días; en cifras significativas, 512 es la décima parte de 5.125. Pero todo esto es posible porque la dinamo magnética del tzol realiza un giro en 26 días de la tierra, diez giros en 260 días (el tzolkin maya) y así sucesivamente hasta dar 72.000 vueltas en 5.125,36 años, donde 72 es un Re de la escala musical (72-144-288…)
Si la escala musical pitagórica funcionó para Bach, Mozart, Beethoven, Rubinstein y todos los creadores y directores de orquesta de la música clásica, no será por simple costumbre musical o razón cultural, sino porque nuestro código genético obedece a la matemática de la música de las esferas o dimensiones superiores.
Pitágoras afirma que la estética se fundamenta en relación de razones y proporciones de números enteros simples, siguiendo un diseño no lineal de armonía; que los números comprometidos en el caso de la música no pueden ser otros que los del diseño del ser humano y del código de vida puesto que somos un micro-universo; de ello se deduce que dado nuestro delicado equilibrio en polaridad, siendo nosotros una expresión polar de la unidad esencial, funcionamos dentro de la serie de las potencias del 2, por tanto 2 a la n, en especial hasta dos a la doce (la decimotercera potencia del dos = 4.096) Justo lo que descubre Leibnitz, como cálculo de combinaciones o permutaciones en el I Ching de donde dedujo lo que llamó el código binario que en 1.953 fue acoplado como matriz matemática a las computadoras, lo cual se mantiene en los ordenadores (en 1953 en resonancia morfo-crono-genética con lo anterior, también fue visto por primera vez el ADN molecular).
Lo que en música deriva en los llamados intervalos o distancias de frecuencia entre las notas; que no son tanto las notas en sí mismas las importantes, sino la proporcionalidad con que se relacionen.


La armonía se trata se vínculos de proporciones coherentes, lo que vincula a una entidad con otra es su campo de resonancia, su vibración y estas relaciones son las que se expresan en longitudes de onda; las notas como tal solo son puntos de referencia, lo importante es la relación entre ellas y no solo entre unas de ellas sino entre todas si se trata de armonizar una unidad tan compleja como el cuerpo humano.
La escala pitagórica, por nombrarla en cabeza de quien nos la entregó a occidente y que por supuesto no fue el creador ni inventor, solo el mentor, lo cual ya es digno de loa, está fundada y avalada por las más antiguas escuelas de misterios procedentes de Atlántida, de Lemuria, de Mú, de donde provinieron en su tiempo los ánades del conocimiento de los misterios osíricos, entre ellos los maya galácticos; es por ello la excelsa coincidencia de la misma matemática fractal en el código genético de luz de 8x8 = 64 hexagramas y codones para ser leído con luz coherente de 8 bytes, razón más que sensata para considerar que la escala musical ha de ser afinada a partir del Do de 512 Hertz y no del La de 440 como se pretende por la ortodoxia seguir imponiendo. toda la música que escuchemos con instrumentos afinados en dicho registro, ya no encaja en el formato original genético y por tanto, servirá para divertimento, más no para sanación.


La Armonía es bella porque tiene la simplicidad de las proporciones matemáticas sencillas y la precisión mágica en todas las instancias del acontecer de la energía.

"Baste la muestra para los que tienen oídos. Pues no es necesario descubrir el misterio, sino sólo indicar lo que sea suficiente." - IBID.

"Aquel que tenga oídos para oír que oiga." - SAN MATEO.

Estos textos han sido extraidos de diferentes artículos de:

Guillermo Hernández Barbosa. Ingeniero Civil, Universidad Nacional de Colombia.
Luthier, Constructor de Guitarra clásica (1982-92)
Cultor de la música tradicional de latinoamérica y Grecia entre los años 1973-98 en Medellín. Estudioso de la cultura e historia de las naciones y etnias. Más de 1800 conferencias dictadas. 



 



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