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martes, 30 de junio de 2015

Animales sagrados de los pueblos nativos de norteamerica: el lobo y el águila (parte 2)



  

El Lobo (Canis lupus)



Todo lo abominable, como la sed de sangre, la traición, la cobardía se ha atribuido al lobo por la mente popular. Sin embargo, este cánido salvaje, por ser un animal social, resulta sumamente cooperativo, rígidamente jerarquizado e inteligente. Los lobos adoptan a los cachorros que quedan huérfanos, alimentan comunitariamente a las hembras lactantes y a las crías, reparten sin violencia las presas que capturan y para los cachorros, manifiesta el lobo la misma ternura y vigilancia.

Habría que remontarse al Paleolítico para bucear en el origen de las relaciones entre el hombre y el lobo, dos cazadores se repartían  el gran tesoro de proteínas vivientes. Eran dos cazadores sociales, comunitarios, jerárquicos. Ambos vivían en clanes que podían alcanzar más de cincuenta individuos, ambos poseían finos medios de comunicación, ambos podían abatir desde el gran bisonte a la pequeña liebre gracias al trabajo combinado de varios miembros del grupo.

En los animales sociales, el bien común importa más  que las ventajas del individuo. En los lobos son los líderes lo que toman las determinaciones en todas las acciones vitales para el grupo, particularmente los desplazamientos, las rutas a seguir, la elección de las presas y la estrategia de la caza. Los lobos de rango inferior, obedecen.





Los lobos recorren a diario grandes distancias, entre 50 y 70 kilómetros por día. En lo que podríamos llamar sus expediciones, puesto que fundamentalmente están determinadas por la búsqueda de piezas de caza. Esta movilidad infatigable del lobo es un de sus características más llamativas y responde perfectamente a la reciedumbre de su constitución física. (Enciclopedia Salvat de la Fauna)

Por todas estas características,es normal que los nativos de aquellos territorios vieran en el lobo cualidades mucho más potenciadas que en ellos mismos acerca de la caza, la habilidad, la fuerza y resistencia del lobo. Si necesitaban alguna de dichas cualidades, se ponían bajo la protección del espíritu animal. También si alguna tribu poseía una característica especial tales como la astucia o la ferocidad, sus vecinos solían llamarla según el animal que simbolizada su carácter. Después del transcurso de unas cuantas generaciones los miembros de una tribu considerarían al animal cuyas cualidades se suponía que poseyeran como sus propios antepasados y creerían que todos los miembros de su especie tenían unas relaciones de sangre. 




Los lobos y la mayoría de los grupos humanos tienen un líder encargado de tomar las decisiones y algunas formas de jerarquía de dominio u orden de rango. Tanto los niños como los lobeznos disfrutan de mucha libertad y son tratados generalmente con indulgencia por sus mayores. Las dos especies comparten el alimento y ejecutan muchos rituales de control dentro del bando; otros ritos poseen la función de mantener unido al grupo y de establecer, conservar y reforzar las alianzas y lazos de parentesco.

Tanto en las manadas de lobos como en las tribus humanas existe el comportamiento de xenofobia, es decir, el rechazo hacia los extraños, e incluso el ataque de un grupo a individuos no familiares. Dentro de la manada o tribu son los rituales los que permiten regular las distancias sociales entre todos sus miembros. Los rituales cohesionantes o ceremonias incluyen cantos comunales, expresiones de sumisión en grupo y comportamiento de deferencia hacia el líder, a lo que éste puede responder haciendo ostentación de su status. La individualidad sumerge en el grupo y éste reacciona como un único organismo social con una “mente colectiva”. En los lobos, el aullido y las expresiones de saludo o sumisión activa con movimientos de cola y lameteos en la cara que se producen especialmente antes de que la manada salga de caza tienen el mismo significado que las elaboradas danzas tribales que ejecutan los pueblos cazadores recolectores antes de que una partida realice la actividad cinegética. Ambos rituales disponen a todo el grupo a funcionar como una unidad muy eficiente bajo la dirección del líder.



El Águila

 
El maestro Felix Rodríguez de la fuente con un águila

La pluma de águila simboliza el Uno, que es como un padre; pero representa, también, los pensamientos de los hombres, que deben elevarse hacia las alturas como hacen las águilas.


El Águila Moteada —Wambali Galeshka— vuela más alto que todas las demás criaturas y ve todas las cosas, y por esto es considerada como la función reveladora de Wakan-Tanka (El Gran Espíritu). Es un ave solar, sus plumas son parecidas a los rayos del sol; cuando un indio lleva una de estas plumas —no importa cómo, incluso, simplemente en la mano—, aquélla representa, o más bien «es» la «Presencia Real». El indio que lleva el tocado hecho de plumas de águila se convierte «realmente» en el águila, es decir, se identifica en principio —o virtualmente— con el resplandor de Wakan-Tanka. El Aguila Moteada corresponde a lo que la doctrina hindú denomina Buddhi: el Intelecto, que es el principio informal y trascendente de toda manifestación. Buddhi es definido a menudo como el rayo que emana directamente de Atmâ, el Sol espiritual. Todo esto permitirá comprender lo que significa el canto —con tanta frecuencia mal interpretado— de la «Danza de los Espíritus» (Ghost Dance): Wambali Galeshka wanyan nihi youwe: «El Aguila Moteada viene para llevarme al león.» (La Pipa Sagrada. Ritos Sioux). Con un hueso de águila se fabricaba un silbato usado en las ceremonias sagradas.



Eagle bone whistle/silbato de hueso de águilo de los nativos norteamericanos.

Uno de los mitos del pueblo hopi habla de su migración por todo el continente americano después de la salida al cuarto mundo:

El águila, por supuesto, dio permiso a los seres humanos para ocupar la tierra. Dijo: -Ahora que han pasado ambas pruebas, pueden utilizar mi pluma siempre que quieran hablar con nuestro Padre Sol, el Creador. Le llevaré su mensaje porque soy el conquistador del aire y el amo de las alturas. Soy el único que domina el poder del espacio de arriba, pues represento la elevación del espíritu y puedo llevar sus oraciones al Creador. Desde entonces los seres humanos utilizan las plumas del águila, o páhos, para la oración. (El libro de los hopis. Waters Frank)

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