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jueves, 19 de enero de 2012

¿Qué tienen que enseñarnos los hombres primitivos?

El siguiente artículo es un pequeño resumen del  capitulo extraido del libro La Conciencia Planetaria de Félix Rodríguez de la Fuente propuestas de un genio a la sociedad, escrito por Miguel Pou Vázquez. Una obra muy recomendada para todos aquellos que deseen conocer más del importantísimo mensaje que nos transmitió Félix Rodríguez de la Fuente.




"El mejor de los mundos posibles creo que ha existido ya (...). El mejor de los mundos posibles fue el mundo del cazador magdaleniense (...) cuando toda Europa era un paraíso lleno de animales como caballos salvajes, bisontes, renos (...) El ser humano estaba perfectamente adecuado al mundo en el que vivía. Esos animales constituian las constelaciones de su filosofía, de su religión, e incluso, de su universo cósmico. Hoy día esos hombres quedan ya solamente representados en un grupo de esquimales. Unicamente con esas personas he podido encontrar la auténtica felicidad. No existen en esas tribus palabras, tan pronunciadas hoy día como frustración, aburrimiento, suicidio (...) Son seres realizados, felices. De tal manera, que yo creo que el mundo feliz no es que tenga que venir, ya ha existido, y seguramente lo hemos perdido por nuestra culpa".

Niño lacandón, foto Trudy Bloom

"Las prisas y los rígidos programas del hombre moderno se han esfumado en la serenidad de la noche africana. Las preocupaciones artificiales de civilizado se han ido perdiendo entre la espesura como las notas de xilófono... (Hacer click abajo en Leer más para seguir leyendo el artículo completo)
de las flautas pigmeas. En realidad, mi viaje ha sido muchísimo más largo en el tiempo que en el espacio. Me he desplazado por las rutas de la prehistoria hasta el fondo de las edades. Porque (...) la cultura de estos sencillos cazadores-recolectores africanos son, sin duda, el más puro período paleolítico".

En efecto, dijo que "los bosquimanos y los pigmeos siguen practicando el arte, la filosofía y las costumbres paleolíticas". Por eso fue a verlos. Para descubrir a aquellos hombres que vivían como lo hiceron nuestros ancestros prehistóricos. "Los llamados salvajes viven en el seno de culturas de raíces antiquísimas"

En otra expedición viajó al Amazonas y se dispuso a conocer a los indios Waikas. Félix se fija en muchas cosas:

"No hay flacos ni obesos-describe-. No veo gestos angustiados ni depresivos. Viven perfectamente adaptados en el medio que les soporta. Y aquellos waikas-contrariamente a los infelices civilizados-disponen de la mayor parte del tiempo para la conversación, el descanso, el juego, las danzas y los ritos. Allí reina la paz, la cohesión y la ayuda mutua. Las selva les nutre con su savia".


De todo aquello, extrajo conclusiones. Nosotros tenemos por ejemplo, ventajas culturales que "se reflejan sobre todo, en el confort, en la prolongación de la vida y el reparto más o menos justo de los bienes terrenales. Pero no creo que (esos bienes) afecten en absoluto a la felicidad, la independencia y la personalidad del individuo".

Lo que más impresionó a Félix fue el desagravio a dios y a la selva: a la Naturaleza. (...) Me atrevo a asegurar que una de las propuestas a nuestra civilización fue que conserváramos esa actitud y esa humildad, que elogió muchas veces.

Waikas o yanomamos- fotograma de El Hombre y la Tierra

El humano animista no conoce la disputa por codicia, al menos con los de su misma tribu, todos colaboran, y por ejemplo los pigmeos cazan al elefante jugándose la vida: un hombre de un metro cuarenta contra un coloso,sin más ayuda  que una lanza de mano.¿Extraña entonces que, en un tono de encendida contención, Félix casi gritara que "¡No permitiré que nunca nadie delante de mí, insulte a los indios llamándoles salvajes!?" El naturalista elogió siempre a la gente arraigada a la tierra a la que puso como referencia de lo natural frente a lo arificial. Habló mucho de aquellos "hombres primitivos" a los que visitaba que se hallan verdaderamente en consonancia y en equilibrio con la naturaleza.


"No creo que exista una infancia tan feliz-dijo una vez- como la de los pueblos que hemos osado titular de salvajes. Casi todas las apetencias naturales pueden ser realizadas sin inhibiciones. La tan temida frustración que puede ocasionar profundas alteraciones en la personalidad del hombre, raramente se da en el joven que vive en contacto con la naturaleza"


Niños de la tribu bimbi, del Mato Grosso brasileño -Foto Aventura de la Vida

"Ríen más, descansan más, tienen mucho más tiempo libre. Conocen enfermedades, pero no el aburrimiento ni el prolongado estrés. También dijo  que no cometen suicidio, a diferencia del hombre urbano..."

Como los niños los aborígenes son más sencillos y se les veía sin complejos. Félix alabó "sus posibilidades en la mímica ", "su gracia, su agilidad en los movimientos" y en sus danzas,y "su penetración en la mirada" "¡Eran el mismo emblema de la vivacidad!", la esencia de la pura vida manifestada en su estado superior.


 Mujer mapuche 

"¡Dios mío...! Pero ¿por qué serán tan tristes los indios?...¿será acaso porque les hemos quitado tantas cosas...? ¿Será porque hemos roto sus mitos, pulverizado su civilización? (...) ¿Será porque los indios de la selva son los últimos que en los últimos reductos se están defendiendo del contagio, de las enfermedades, se están defendiendo del egoísmo de la cultura, se están defendiendo de la evolución tremenda e irreversible de la especie humana?"

"Pero ¿por qué han perdido los hombres civilizados todas estas características del comportamiento que podrían encerrarse en la palabra espontaneidad? ¿Por qué tienen que pensarse tantas veces las cosas antes de realizarlas? Seguramente, porque llevamos mil años alejados de la naturaleza. Porque nuestras ansias infantiles de conocimiento,de contacto y de amor hacia los seres vivos, han sido transformadas por una educación utilitaria en inclinaciones agresivas que llevan al hombre a no usar sino abusar de su mundo"




"Vivimos más años que nuestros antepasados primitivos, disfrutamos de más confort que los "salvajes", estamos casi exentos del dolor, de muchas enfermedades, del hambre, de la sed, de la fatiga. Pero carecemos del optimismo permanente y de la fe en sí mismos que tiene el hombre de la naturaleza. Las generaciones nacidas  en las más monstruosas aglomeraciones humanas, como Nueva York, Londres, Paris o Madrid, empiezan a arrojar un alto porcentaje de jóvenes inadaptados, sucios, melancólicos, irascibles, toxicómanos y con una expresiva  sintomatología psíquica muy parecida a la del animal de experimentación arrancado prematuramente  de su biotipo y enjaulado". 

Observar y comprender la naturaleza y los pueblos originales que la habitan, nos traería  enfoques buenos a "los ignorantes hombres que somos casi todos" Podía devolvernos la conciencia de pertenencia : de "FORMAR PARTE DE UNA COMUNIDAD intensamente interrelacionada" . "En ella estamos inmersos nosotros" Félix creía que esa fórmula era válida para todos.

Creer que estamos separados de la vida nos llevará a la aniquilación. Es por ello que hoy, cada planta, cada piedra, cada roca, cada flor, cada lámina de escarcha, y cada indio primitivo tendrían valores como recordadores, tendrían capacidad de despertar, de enaltecer al hombre y de curarle.


La conciencia planetaria de FÉLIX R. DE LA FUENTE. de Miguel Pou Vázquez 

 



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